Masticar chicle es como masticar plástico (literal): parece inofensivo, pero el análisis químico demuestra lo contrario
Un hábito que muchas personas practican a diario, pero que está en duda. Al masticar chicle estarías consumiendo materias primas que se utilizan para la fabricación de bolsas plásticas, pegamentos para maderas y más.

Cada año, miles de toneladas de contaminación plástica podrían escapar desde las bocas humanas al medio ambiente, debido a que los chicles que se consumen están hechos de una variedad de gomas sintéticas a base de un aceite similar al plástico utilizado para los neumáticos de los automóviles.
Si sientes que la información mencionada es inquietante, es preciso que sepas que The Conversation ha investigado este problema durante 15 años, exponiendo que las personas con las que han hablado siempre reaccionan sorprendidas y disgustadas cuando descubren que han masticado un bulto de plástico maleable.

En esta dirección, no existe una definición para la base de goma sintética. Sin embargo, el Programa de Salud Oral Wrigley utiliza materiales de base de goma sintética como una materia prima que aporta consistencia y proporciona un sabor duradero, una textura mejorada y una pegajosidad reducida.
Es preciso mencionar que, la industria del chicle es un gran negocio con un valor estimado superior a los 48 mil millones de dólares en 2025. Tres compañías poseen el 75 % del mercado, siendo la más grande Wrigley con un 35 %.
Consecuencias de masticar chicle y recomendaciones para abordar la contaminación por plástico
"Se examinaron varios tipos de chicle, descubriendo que el peso más común de una pieza individual es de 1,4 gramos. Esto significa que, a nivel mundial cada año se producen 2.436 millones de toneladas de goma y, aproximadamente, un tercio de ese peso equivale a 730 mil toneladas de base de goma sintética", menciona The Conversation en su publicación.

La mayoría de las personas han experimentado un chicle pegado debajo de algún asiento, ya sea en una plaza, en el transporte público, en escritorios de colegio o en el pavimento. Pero, al igual que otros plásticos la goma de mascar sintética no es biodegradable y puede persistir en el medio ambiente durante muchos años. El chicle que es desechado, se endurecerá, se agrietará y se convertirá en microplástico; un largo proceso que puede durar décadas.
Similar a los artículos de plásticos de un solo uso, la contaminación de los chicles debe abordarse desde todos los ángulos: educación, reducción, alternativas, innovación, responsabilidad del productor y legislación. Sumado a ello, el etiquetado de información transparente en el embalaje empoderaría a los compradores para tomar decisiones más conscientes.
Teniendo en cuenta este nuevo conocimiento que ha revelado la ciencia, es imperativo tratar la consecuencia de masticar chicle tal como es: un ingrediente más de contaminación plástica hacia la Tierra.
Referencias de la noticia
- The Conversation (2025). Chewing gum is plastic pollution, not a litter problem.
- Evgenia Tisdale, Charles Wilkins (2025). Method development for compositional analysis of low molecular weight poly (vinyl acetate) by matrix-assisted/laser desorption-mass spectrometry and its application to analysis of chewing gum. Analytica Chimica Acta.